Este artículo publicado por el Club Filatélico de Barranquilla con ocasión de la celebración del primer centenario del sello postal Colombiano, hace un recuento de las primeras seis series de estampillas publicadas en Colombia en el año de 1859. De cada una de ellas se presentan detalles como la cantidad emitida, colores, variantes y otras observaciones de importancia para los coleccionistas.

La ley del 27 de abril de 1859, reorganizando el servicio postal de la Confederación, fue la que autorizó el empleo de estampillas para el franqueo de la correspondencia. Habían pasado ya 19 años desde que Inglaterra había puesto en práctica esa innovación de Rowland Hill, y no quedaba duda entonces sobre la bondad de esa medida, ni sobre los beneficios que aportaba a las Administraciones postales. (*1)

ART. 25. – La recaudación de los portes de la correspondencia é impresos podrá hacerse por el sistema de estampillas

El 23 de Julio siguiente, el Presidente Mariano Ospina Rodríguez expidió un decreto, originario de la Secretaría de Hacienda, reglamentando la ejecución de la ley citada anteriormente. A continuación van copiados los artículos 99 y 100 de dicho decreto, el primero de los cuales constituye el acta de nacimiento de la estampilla postal colombiana.

ART. 99 – La recaudación de los portes de la correspondencia i de los impresos en su caso, se hará por medio de estampillas cuya fabricación se contratará por la Secretaría de Hacienda con una persona de reconocida probidad, i tendrán la forma, dimensiones i dibujos é inscripciones que se determinen, tomándose cuantas precauciones sean necesarias para evitar la falsificación.

ART. 100. – Se emitirán estampillas por valores de 2 1/2, 5, 10 i 20 centavos i de 1 peso, i para cada valor se empleará la tinta de un color diferente

Al día siguiente de la expedición de ese decreto, 24 de Julio de 1859, el Director de Contribuciones de la Secretaría de Hacienda, Señor José María Caro, y los señores Celestino y Jerónimo Martínez firmaron el primer contrato para el suministro de estampillas que se necesitaban para cumplir lo ordenado por el decreto dicho; pero dicho contrato no fue publicado en la Gaceta Oficial sino el 24 de septiembre siguiente. La rapidez con que se firmó ese contrato deja suponer que las bases estaban pactadas y quizás el texto ya escrito en el papel sellado antes de la fecha de la firma.

Cómo se verá por el texto que figura a continuación, el contrato no contemplaba la fabricación de un solo lote de estampillas, sino que debía tener vigencia hasta el 31 de diciembre del año siguiente o hasta que cualquiera de los casos especificados en su art. 5° lo cancelase. Y la omisión de los valores y cantidades de estampillas para fabricar indica claramente que hubiera podido cobijar varios pedidos.

Celestino Martínez i hermano por una parte, i por otra el Director de Contribuciones de la Secretaría de Hacienda, en virtud de lo dispuesto en el artículo 25 de la lei de 27 de abril del presente año, orgánica de los Correos nacionales, i del 99 del decreto de 23 de Julio último, espedido en ejecución de dicha lei, han celebrado el siguiente contrato:

ART. 1° – Celestino Martínez i hermano se comprometen:

1° A preparar las estampillas con arreglo a la lei i decreto citados, a satisfacción del Director de Contribuciones i de modo que puedan usarse inmediatamente, siendo de su cargo el papel, goma i demas que se necesite al efecto,

2° A no imprimir mas que el número que se les pida por la Dirección de Contribuciones;

3° A vijilar escrupulosamente en que ninguna estampilla, ni aun de las que resulten dañadas se estraiga fraudulentamente de su Oficina;

4° A hacer la emision de estampillas a medida que se les vayan pidiendo, para lo cual debe avisárseles con sesenta dias de anticipacion para la primera que debe hacerse, i de ocho dias para las subsiguientes que sean necesarias;

5° A inutilizar las planchas o grabados en el caso de rescicion de este contrato, o en cualquier tiempo en que lo disponga el Director de Contribuciones.

ART. 2° – En caso de que avisados Martínez i hermano con arreglo al artículo anterior, no entregaren el número de estampillas pedidas, abonarán al Gobierno el valor respectivo que, conforme al decreto de 23 de julio citado, tenga cada una de las que dejen de entregar.

ART. 3° – Si por error o cualquiera otra causa se imprimiere un número mayor de estampillas que el pedido, i al Gobierno no le conviene tomarlo, el escedente será inutilizado a presencia del Director de Contribuciones.

ART. 4° – El Director de Contribuciones se compromete, a nombre del Gobierno de la Confederación, a abonar a Martínez i hermano por cada mil estampillas útiles, tres pesos por todo costo, que les serán pagados cada vez que presenten la cuenta respectiva comprobada con arreglo a las disposiciones vijentes.

ART. 5° – El presente contrato, que no se llevará a efecto sin la aprobacion del Poder Ejecutivo, será obligatorio para ambas partes hasta el 31 de diciembre de 1860, quedando rescindido en los casos siguientes:

1° Cuando Martínez i hermano avisen con seis meses de anticipacion no convenirles continuar con él;

2° Cuando el Director de Contribuciones dé a la otra parte el mismo aviso con la anticipacion de dos meses;

3° Cuando la Secretaría de Hacienda les notifique por escrito i por segunda vez a Martínez y hermano haberse cometido faltas en el cumplimiento del contrato. En este caso Martínez i hermano serán responsables de daños i perjuicios.

ART. 6° – En seguridad de lo estipulado, Martínez i hermano comprometen su persona i bienes en jeneral, i especialmente lo que el Gobierno cause a deberles por la fabricación de las estampillas i demas trabajos que hagan por cuenta del mismo Gobierno.

En fé de lo cual firmamos por duplicado, en Bogotá, a 24 de julio de 1859, el presente contrato.

El Director de Contribuciones, José María Caro. – Celestino Martínez – Jerónimo Martínez.

Bogotá, 24 de julio de 1859-

Aprobado.

El Presidente de la Confederación, MARIANO OSPINA.

El Secretario de Hacienda, Ignacio Gutiérrez

El contrato anterior deja muy en claro los nombres de quienes dibujaron e imprimieron la primera emisión postal de Colombia, así como el año en que fué puesta a la venta. Así queda descartada completamente la idea que se tuvo durante algún tiempo de que la primera emisión salió en el año de 1858.

Permítaseme contar algo personal sobre el error en que incurrían anteriormente todos los catálogos de estampillas de correos.

Ese error consistía en que la que se consideraba como primera emisión de este país, era en realidad la segunda, y vice-versa. Dicho error está rectificado yá, en los catálogos de Scott y de Gibbons, pero Yvert, hasta 1959, ha dejado las cosas sin cambiar. Espero al fin, hará su rectificación para la próxima edición, pues acabo de mandar a un conocido filatelista de París – muy adicto a las emisiones de América Latina – un nuevo pliego de rectificaciones, y mi esperanza se finca en que el amigo que me aconsejó dirigirme a ese Señor me aseguró que tiene buena influencia donde Yvert-Champion.

Cuando adquirí los fragmentos de sobres con sellos, con matasellos fechados de 1859, comprendí que había un error en la fecha de 1860 que todos los catálogos indicaban como de la emisión de esta serie.

Cuando supe que los envíos de metales preciosos eran muy frecuentes, que naturalmente debían pagar portes mucho más altos de 20 centavos, que era el valor mayor de la serie, la cosa me pareció muy rara. En septiembre ú Octubre de 1948 estando en Bogotá haciendo una visita al R.P. Ballesteros, me encontré con el Señor Larsen. En la conversación expuse mis dudas acerca de la fecha de la emisión. El señor Larsen me dijo poseer estampillas con matasellos idénticos de Medellín, lo que le había hecho pensar también en algo anormal. Como él era socio de número de la Royal Philatelic Society de Londres, y de la American Philatelic Society, dijo que iba a profundizar esta cuestión. Hablamos también de pesquisas en los Archivos de los ministerios o en la Biblioteca Nacional… De todos modos, pudo exhumar la Ley y el decreto que antes he citado y en una carta fechada el 18 de Enero de 1949, me informó lo siguiente:

«Hace algún tiempo estoy en correspondencia con el Sr. Charles Jewell, socio de la R.P.S. de Londres y Postal History Society de la misma ciudad. Gracias a la confirmación recibida de dicho Señor, podemos hoy, ya definitivamente asegurar que los sellos -tres sellos- que figuran en todos los catálogos con los números 1 al 3 NO son los primeros De acuerdo con la ley y su decreto reglamentario, los primeros sellos son los que figuran en su catálogo en los Nos. 5 á 9R. Además, del Sr. Jewell recibí una lista de «sobres-cartas» con sellos, y toda la correspondencia con sus números 1 a 3R es de fecha posterior a los sobres-carta con los números 5 a 9R».

Abro un paréntesis aquí para decir que, en esa misma época, el Club Filatélico de Bogotá había decidido emprender la publicación del catálogo de sellos de Colombia, para la confección del cual habíase encargado la parte «AEREOS» al Señor Gebauer; la parte «DEPARTAMENTOS» al Señor Larsen y el resto al que esto escribe. Apenas regresando aquí, me puse a trabajar en la tarea que se me había encomendado y por no tener más que sospechas -hasta allí sin fundamento verdadero- no creí acertado enmendar el orden de las dos primeras emisiones ya que este proyecto fué enviado al Club de Bogotá antes de que recibiera yo la carta ya citada del Sr. Larsen. De ahí las referencias que él hace al «proyecto de catálogo».

De todos modos, ya sabemos que la cuestión está perfectamente aclarada desde hace diez años, y para todos los coleccionistas colombianos debe quedar firmemente sentado que la primera emisión de este país es la que figura todavía en segundo lugar en el catálogo Yvert.

Y volvamos a nuestro asunto.

Aun cuando no se sepa con exactitud la fecha en que fueron puestas a la venta las primeras estampillas, es posible suponer que debió ser en Agosto ó a más tardar a principio de Septiembre. En efecto, lo que dije respecto a la prontitud con que se firmó el contrato de fabricación permite suponer también que los impresores escojidos por el Gobierno habían principiado las tareas, y posiblemente las tenían bien adelantadas ya al poner su firma. En esta suposición se basó la escojencia del mes de Agosto próximo por el Club de Bogotá para las festividades del centenario.

PRIMERA EMISION (1859)

La impresión fue hecha por el procedimiento litográfico, por medio de piedras sobre las cuales se reportó el dibujo inicial, distinto para cada valor, la cantidad de veces suficiente para llenar la piedra y los pliegos fueron vendidos engomados, pero sin perforar, cosa que entonces no se conocía en ninguna parte.

El dibujo representaba el escudo de armas puesto en un círculo, y el marco exterior era de forma octagonal. Los sellos tienen 16 por 21 milímetros.

Los pliegos eran de 55 estampillas ((11×5), según la notación filatélica adoptada mundialmente, en la que primero se da el dato (perforación, cantidad, etc.) horizontal y en segundo lugar las mismas indicaciones verticales.)

Aquí pues el pliego se componía de 5 líneas horizontales de 11 sellos cada una.

El papel utilizado era blanco, delgado y duro. Pero como es sabido, el clima tropical influye mucho y desastrosamente en los colores, tanto del papel como de las tintas de impresión, por lo que, lo que se encuentra ahora en el país, muy pocas veces presenta un papel que pueda llamarse blanco.

2 1/2 CENTAVOS

Fueron impresos 13.815 sellos, ó sean 333 pliegos de 55 sellos. En el dibujo habían 42 líneas onduladas en el fondo y 43 perlas en el círculo que rodeaba al escudo.

Aunque el vocabulario resulta notoriamente insuficiente para poder indicar con claridad los colores -cuyas mezclas pueden dar cifras astronómicas de matices distintos- circunstancia agravada también por la disparidad que existe entre los ojos humanos, me permito indicar a continuación los colores que he visto, con la advertencia de que posiblemente haya más.

El valor de 2 1/2 existe en: oliva verdoso claro – oliva verde – verde oliva – verde amarillento mediano – verde – verde vivo claro.

5 CENTAVOS

Fueron impresos aproximadamente 20.570 sellos, es decir el equivalente de 380 pliegos de 55 sellos. A consecuencia del error descrito más abajo, no se puede saber con exactitud la cantidad emitida.

El fondo muestra 42 líneas onduladas y el círculo 48 perlas.

Conozco este valor en colores: azul mate – azul violeta – azul grisoso – violeta claro – violeta – violeta gris – violeta azuloso – gris pálido – gris obscuro – lila pálido – lila rojizo – lila obscuro – lila grisoso –

Quizás los grises sean efecto del clima, aunque los sellos que he visto de ese color estén en perfecto estado.

El error mencionado anteriormente es un poco curioso:

Consistió en que un clisé del 20 centavos fue puesto en la plancha de 5c. Cuando se descubrió, se quiso rectificarlo en la piedra. Se corrigieron efectivamente las dos cifras á cada lado de CENT; pero en lo que toca a las cifras que están sobre el fondo de líneas onduladas, se corrigió el 2, pero no se quitó el cero, dejando así, arriba y abajo «50» en vez del «20» inicial y del «5» que se quería indicar… Y los pliegos se imprimieron, se entregaron y algunos se vendieron… Y se descubrió el nuevo error el que se remedió inutilizando la estampilla errada que se perforó con un sacabocados arrancando casi siempre el escudo central.

Pero, como se habían vendido algunos de esos errores, constituyen una variedad de primera magnitud, de la cual -según parece- no se conocen más de tres ejemplares usados todos. Dos de ellos fueron ofrecidos a la venta por la firma suiza CORINPHILA en el año 57. Seguramente constituyen la rareza No. 1 de Colombia, y hasta una de las mayores del mundo.

Por provenir del 20 cvos, ese error tiene el mismo número de perlas (44) del 20 cvos.

Las variedades se encuentran así en el pliego:

En la 1° línea horizontal: los No. 9 y 11 invertidos produciendo los tetebeche.

En la 2° línea horizontal, el No. 2 invertido.

En la 4° línea horizontal, el No. 5 con el error «50» y los 8 y 10 invertidos.

En la 5° línea horizontal, el No. 6 invertido.

10 CENTAVOS

Se imprimieron 22.000 ejemplares, o sean 400 pliegos.

El fondo muestra 38 líneas onduladas y el círculo 46 perlas.

Esta estampilla existe en: amarillo mate – amarillo – amarillo verdoso – naranja mate – naranja vivo – naranja anteado – naranja subido – rojo anaranjado – terracota – castaño rojo pálido – castaño rojizo mate – castaño rojizo sucio.

No hay variedades, pero el sello del ángulo derecho superior está impreso oblicuamente, como se verá en la ilustración. Tuve en mis manos el pliego completo del cual procede el cuadro fotografiado. Bien hubiera querido guardarlo intacto; pero mis posibilidades no estaban de acuerdo con lo que pedía el dueño, el que accedió algún tiempo después a partir su hojita, de la que tomé el cuadro que me había interesado.

20 CENTAVOS

Salieron 25600 sellos o sean aproximadamente 165 pliegos. Aquí también, debe tenerse en cuenta el error de 5 centavos que aparece en una parte de la tirada.

El fondo tiene 40 líneas onduladas y el círculo 44 perlas.

Conozco este valor en: azul claro – azul – azul grisoso – azul vivo – azul fuerte – gris azuloso – ultramar – ultramar vivo – ultramar fuerte.

Dos piedras fueron empleadas para esta tirada.

La primera muestra las siguientes variedades:

En la 2° hilera horizontal: el No. 2 invertido.

En la 3° hilera horizontal: el No. 3 con los número pequeños de arriba y abajo del escudo, retocados muy burdamente

En la 4° hilera horizontal: el No. 2 con el error: 5 centavos. Dicho error se puede identificar solamente cuando está en par con el 20 cvos.

La segunda piedra no presenta error de ninguna clase.

UN PESO

Se sacaron 16500 ejemplares, o sean 300 pliegos.

El papel empleado para la mayor parte de la tirada de este valor era el mismo de los demás sellos; pero se empleó también un papel azuloso.

El fondo muestra 41 líneas onduladas y el círculo 45 perlas.

Existe en: carmín – carmín vivo – carmín rosado pálido, y sobre papel azuloso: rosado.

Se conoce una variedad que muestra un punto blanco detrás y al pié del primer 1 de valor.

ENSAYOS

Se conocen ensayos del 2 1/2 en marrón, y del 10 en verde. De los demás valores nada se sabe.

REIMPRESIONES

La única conocida es la del valor de un peso. Se distingue de los originales por la falta de las líneas de separación entre los sellos. Esta reimpresión se hizo por medio de una nueva piedra, pues los pliegos son de 100 ejemplares (10 x 10) y no de 55 como los originales.

FALSAS

Existen de todos los valores. De un modo general son fáciles de distinguir por lo diferentes que son de los originales. Por ejemplo, un falso de 2 1/2 muestra 56 perlas en vez de las 43 normales, y las líneas del fondo son rectas en vez de onduladas. Otro del 20 muestra 45 perlas en vez de 44, etc.. etc..

Y para terminar con la primera emisión, es bueno saber que los bloques son bastante raros, y más aún si son usados.

SEGUNDA EMISION (1860)

No se sabe cuando fué rescindido el contrato con los hermanos Martínez; pero en el encabezamiento del nuevo contrato que fue firmado el 25 de Mayo de 1860, entre el Director de Contribuciones anteriormente nombrado, Señor José María Caro y los impresores Daniel Ayala e Ignacio Medrano, figuran las siguientes palabras: «Habiéndose rescindido por mutuo consentimiento de las partes los contratos… etc…» lo que permite suponer que los Hermanos Martínez no tenían ningún entusiasmo para seguir con esas tareas.

Ese nuevo contrato, que reproduce casi sin variación las estipulaciones del anterior, estuvo en vigencia durante varios años, y por lo tanto cobijó varias emisiones

Se fabricaron únicamente los valores de 5, 10 y 20 centavos. En vista de lo cual es permitido suponer que las existencias de 2 1/2 cvos. y de un peso fueron juzgadas suficientes para las necesidades del año. El estudio de la tarifa postal entonces vigente muestra en efecto que el empleo de 2 1/2 cvos. debía ser muy reducido: tan sólo para complementar portes de 7 1/2 centavos exigidos en algunos casos En cuanto al peso, debía emplearse únicamente para pagar portes de metales preciosos, y a buena distancia.

Hasta ahora, no se conocen las cantidades tiradas en 1860; pero deben ser muy reducidas. Estuvieron circulando por muy poco tiempo; y de seguro no fueron enviadas a todas partes, por haber estallado la revolución que acaudilló el General Mosquera.

Como los de la serie anterior, las nuevas estampillas tienen el tamaño de 16 x 21 milímetros. Reproducen, con algunas variaciones, el mismo dibujo.

En el artículo escrito por el Sr. Larsen, y del que hablo más adelante, aparece que los pliegos de esta emisión fueron de 50 sellos (10 x 5). Sin embargo, en las fotografías presentadas para la venta de Corinphila, se ve un pliego entero de 5 centavos que contiene 55 sellos (11 x 5) como los de la primera emisión; y también un gran fragmento de otro pliego de 10 centavos que muestra completas las dos hileras superiores, las que son solamente de 10 estampillas. Así que la cuestión no está del todo resuelta, tanto más cuanto que del 20 cvos. no figura nada.

La impresión fue hecha sobre papel ordinario, mediano, algo poroso.

Las líneas del fondo son en estas rectas, en vez de onduladas.

5 CENTAVOS

Además de la impresión en papel común a los tres valores fué sacado también sobre papel blanco, mediano, «vergé» horizontalmente.

El círculo que rodea el escudo tiene 46 perlas.

Y este sello tiene la particularidad de tener prolongadas hacia la derecha tres líneas de la parte baja, a saber:

La línea inferior del marco exterior;

La inferior de la banda de color en que se lee el valor;

Y la que sirvió al grabador para alinear (más mal que bien) las bases de las letras y cifras 5 CENT. 5.

Colores: lila – lila castaño – lila gris – lila rosado mate gris – gris violáceo – gris obscuro – sobre papel vergé: lila- lila pálido mate.

Existen dos variedades constantes en los pliegos y son:

En la 2° hilera horizontal: El sello No. 5 presenta una gran mancha en el fondo rayado, arriba, entre las letras GRAN de GRANADINA, el círculo que rodea el escudo, y el 5 que está encima.

En la misma hilera, el sello No. 6 (el vecino del anterior) presenta un doble traspaso en el margen superior.

Se puede agregar también que los dos sellos vecinos (Nos. 7 y 8 de la segunda hilera horizontal) muestran sus dibujos algo dañados por mala transferencia.

TERCERA EMISION (1861)

CUARTA EMISION (1862)

QUINTA EMISION (1863)

SEXTA EMISIÓN (1864)


Continuará….

(*1) Para nosotros, acostumbrados ya al hecho de que el correo es un monopolio del estado, llama mucho la atención el art. 2° de la ley anteriormente citada, que, a la letra, dice:

Art 2° El servicio de correos no será monopolio de la Confederación; por consiguiente los Estados ¡ Compañías o individuos particulares pueden tenerlos aun en las mismas lineas que establezca el Gobierno jeneral

Así, el Congreso de la Confederación no solo reconocía a los Estados que la formaban el derecho de organizar y manejar correos, sino que reconocía ese mismo derecho a empresas particulares sin vinculación con los poderes oficiales.

No cabe duda de que el motivo de esa liberalidad no debió ser otro que la imposibilidad material en que estaba la Confederación para desembolsar los fondos necesarios para organizar y mantener tantas líneas (ó rutas) como eran indispensables para asegurar un buen servicio de correos. El mensaje anual del Presidente Mariano Ospina Rodríguez al Congreso, fechado el 1° de Febrero de 1860 informa, en efecto, que en el ramo de correos, el exceso de gastos sobre las entradas había pasado de $20.000.oo en el año anterior.

Como por otra parte, las seis líneas especificadas en los artículos 2 a 8 del decreto del 23 de Julio de 1859 – que eran las únicas sostenidas por el Gobierno de la Confederación – no cubrían sino estrechos sectores del país, había necesidad imperiosa de numerosas líneas suplementarias, que se esperaba iban a ser manejadas por los Estados de la Confederación o por particulares.


1 comentario de “Estudio de las seis primeras series de sellos emitidas en Colombia (1959)”

  1. Este libro fue consultado en la Biblioteca Luis Angel Arango del Banco de la República en Bogotá Colombia. He intentado saber si hoy en día aún existe el Club Filatélico de Barranquilla, con quienes me gustaría contactarme para poder agregar mucho más contenidos a este sitio y de esta manera enriquecer el conocimiento de la filatelia Colombiana.

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