Leyes de Indias sobre el Correo en América
LIBRO III, TIT. XVI, LEY VIII

Don Felipe IV, en Madrid, a 7 de octubre de 1662. 

Porque, sin embargo de lo contenido en la ley antecedente, de que se envió el despacho necesario al tiempo de su data, se continúa el exceso de tomar y abrir los pliegos, y en las provincias de las Indias se está con gran recelo de que las cartas que vienen para nuestra real persona o Consejo de Indias, con noticias y avisos del modo con que los Virreyes, Presidentes, Oidores, Contadores de cuentas y oficiales reales y los demás Ministros procedan, así en la administración de justicia, como en la nuestra real Hacienda, y los susodichos tienen disposición para haberlas en su poder y reconocer quién las escribe, con que, tomando otros pretextos, procedan a grandes molestias y vejaciones, de que se sigue no haber en nuestro Consejo las noticias necesarias de la forma con que obran los Virreyes y Ministros para aplicar el remedio conveniente ; y por ser este delito de tan difícil probanza, que se debe castigar con toda severidad, y evitar los inconvenientes que hasta ahora se han experimentado, ordenamos y mandamos (en atención a que por falta de prueba no se deje de castigar tan grave delito y pueda mejor averiguarse la verdad de todo lo que en razón de él hubiere pasado, y los que hubieren sido transgresores en tomar, abrir y reconocer los pliegos por su personas o hubieren ordenado a otras que lo hagan, sin reservar a ningún Ministro ni persona, de cualquier grado o calidad) que tengan los casos referidos en su favor todo lo que por el derecho basta para la calidad del delito, oculto y de difícil probanza, así por naturaleza, como por lugar o tiempo, sin faltar circunstancia de las que se consideran y requieren en los de esta calidad, procediendo contra los Virreyes y los demás Ministros y personas que intervinieren en tomar las dichas cartas; ora sea por hecho suyo o de orden de otros, que de cualquier modo impidieren que vengan a nuestras manos o a nuestro Consejo y sus Ministros, por vía de visita secreta, sin darles nombres de testigos. Y ordenamos que con las noticias que tuvieren los Oidores, Alcaldes y Fiscales de nuestras Audiencias de las Indias, o algunos de ellos, puedan hacer información secreta de lo que cerca de esto entendieren, y nos la remitan por la vía más reservada que les pareciere, con diferentes duplicados, o enviarla al Presidente o Gobernador del Consejo de Indias, teniendo entendido que nos daremos por muy servido de los que así lo hicieren y les haremos merced, y que en esto y en lo dependiente se guardará todo secreto a los Jueces y a los testigos que depusieren; y que también haremos merced a las personas que con verdad y puntualidad nos dieren aviso, o al dicho nuestro Consejo, del estado en que se hallare el gobierno de aquellas provincias, así en lo tocante a la administración de justicia, como de nuestra Real Hacienda, y excesos que se cometieren por los Ministros, porque nuestra resolución es castigar toda severidad a los que faltaren a esto, sin excepción de persona de cualquier grado que sea.

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